Rectificar es de sabios equivocados

Nadie es perfecto y todos nos podemos equivocar en algún momento. Porque los errores forman una parte importante en cualquier proceso de aprendizaje y, aunque suene muy típico, equivocarse es de sabios. Aunque lo que es realmente de sabios no es equivocarse si no aprender de esos errores.

Rectificar es de sabios equivocados

Grandes empresarios alardean de sus fracasos previos al «gran éxito» y le dan una gran importancia respecto a la que le dan al propio triunfo. Esta tendencia entre grandes personalidades también ha ayudado a mejorar la imagen del fracasado. Porque hoy eres un fracasado y mañana alguien de gran prestigio. La vida es así.

Los bloggers tenemos el defecto (y virtud) de expresar nuestras opiniones abiertamente en nuestros blog sin temor a lo que otra persona nos pueda apelar. Creemos que tenemos la razón absoluta en lo que contamos y eso está muy bien. Está bien porque nos basamos en nuestras propias experiencias y conocimientos lo que nos ofrece un gran margen de error porque puede que no hayamos experimentado muchas cosas.

El defecto del blogger no es creer que tiene la razón, pues sus argumentos y afirmaciones no tendrían sentido, si no no escuchar a otra persona que tenga algo que decir que pueda hacer tambalear la afirmación de nuestro post. Escuchar a los demás es otra forma de conocer nuestros errores presentes o pasados y aprender para evitarlos en un futuro.

En ocasiones un simple comentario en un post al que hemos dedicado mucho tiempo y en el que hemos volcado muchos años de experiencia y conocimientos adquiridos puede hacer que, simplemente, cambiemos de opinión. Cambiar de opinión siempre se ha tenido como algo negativo, como ser un «chaquetero» (aquel que se va con quien interesa en cada momento sin tener opinión propia). Esto creo que es un error.

Cambiar de opinión es como un fracaso en un negocio, en un concepto, en un planteamiento del que aprendemos algo y nos permite mejorar para evitar un error futuro. Un cambio de opinión no debe ser impulsivo, pues entonces estaremos equivocándonos dos veces. Debe ser justificado y con razones suficientemente argumentadas como para poder hacer cambiar a otra persona de opinión. Y como dijo Alexander Pope: «rectificar es de sabios equivocados«.

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