Yo no regateo los precios

Opinión

España es un país donde la ocupación mozárabe provocó cambios drásticos en nuestras infraestructuras a muchos niveles, pero también en nuestra mentalidad y forma de pensar y actuar. Todavía hoy existen muchas personas que todo lo regatean cual Cristiano Ronaldo y son capaces de estar formalizando una hipoteca con su entidad bancaria e intentando que les bajen las cuotas cual mercader. Esta costumbre del regateo provoca en algunos casos que los precios que se entreguen en un presupuesto no sean los reales y vayan inflados ligera o totalmente según el mercader que tengamos enfrente.

Personalmente odio el regateo porque implica engaño por alguna de las dos partes. O bien es el vendedor que engaña al engrosar el precio con la esperanza de que ese regateo previsible lo deje en el precio justo para el vendedor o bien es el comprador quien intenta aprovecharse de la necesidad del vendedor para rebajar el precio provocando que éste no gane lo que bien merece su trabajo. Sea como sea y desde mi punto de vista más persona, rechazo el regateo y todas las implicaciones y connotaciones que esta práctica habitual conlleva.

EL DIA A DIA SIN REGATEO

En ocasiones he pedido presupuestos a amigos o conocidos para terminar contratando a un extraño. Posteriormente he recibido quejas de esos amigos del tipo si me lo hubieses dicho te hubiese dejado igual, pero yo no entiendo esas cosas. Mis precios siempre son ajustados y nunca son negociables (a priori). No acepto regateo per sé y evito llegar a acuerdos mediante esta técnica. Me va más la negociación, la búsqueda del equilibrio y sobre todo que cualquier trato sea un Win-Win y nadie salga perjudicado.

Cada día paso presupuestos en Creaidea para los servicios de diseño web, ecommerce o gestión de redes sociales (entre otros) que ofrecemos y siempre acompaño los presupuestos de una extensiva explicación del porqué de las cosas. Me gusta explicar todo y que el cliente entienda en todo momento el porqué de las cosas. Es importante que la transparencia sea total y por eso mis precios no se negocian ni se regatean. De lo contrario tendría que bajar el nivel de exigencia en mi trabajo para no perder dinero lo que implicaría que estaría ofreciendo servicios de menor calidad como si fueran de calidad total y eso en Creaidea y con Rafa Bordes no pasa.

Cuando paso un presupuesto y me dicen «fulano lo deja más barato» mi respuesta siempre es la misma: «pues ya sabes donde ir si lo único que te importa es el precio«. Tener en cuenta únicamente el precio a la hora de decidir qué proveedor de servicios elegir es posiblemente el mayor error en el que se pueda caer, ya que normalmente esa diferencia de precio suele indicar una diferencia de servicio, de implicación, de atención post venta o de un largo etcétera de otras posibilidades que justifiquen realmente la bajada de precio. Personalmente siempre que paso un presupuesto intento esclarecer el detalle de ese servicio y, por tanto, la justificación del mismo. Son muchos los profesionales del diseño web que me encuentro haciendo ¿lo mismo que hacemos en Creaidea? pero a precios muy inferiores. Luego, cuando analizas todo el conjunto es totalmente comprensible ya que no es lo mismo lo que se ofrece, aunque se vista con las mismas palabras. Recuerda: aunque la mona se vista de seda, mona se queda.

¿Y tú eres de regatear o más bien de ajustar tus precios a la realidad? Cuéntame tu punto de vista, me interesa.

2 Comentarios. Dejar nuevo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Rellena este campo
Rellena este campo
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.