Para, piensa y cambia de dirección

Emprendedores

En el mundo del emprendurismo siempre se tiende a exaltar ciertos valores, actitudes y decisiones que nos permitan seguir caminando hacia el éxito y en todos los textos que hablan sobre cómo emprender se enzarzan las palabras para evocar esas características generales para el emprendedor.

Emprender y lo contrario

Tenemos que ser realistas y prácticos. La vida no es siempre de color de rosa y las decisiones duras se nos plantean cada dos por tres para poder seguir haciendo camino. En la vida del emprendedor existen múltiples ocasiones en las que parar, pensar y cambiar la dirección puede ser una actitud 100% emprendedora.

Existe la idea de que el emprendedor siempre se levanta tras caer, que siempre va adelante y que siempre tiene una buena decisión por tomar, pero en la vida del emprendedor, como en la de cualquier persona, existen momentos en los que parar, pensar y cambiar son la mejor forma de emprender.

¿Cuándo debería parar, pensar y cambiar?

Lógicamente las ocasiones en las que estos tres puntos son interesantes para que cualquier emprendedor pueda seguir existiendo, pero vamos a ver algunos momentos cruciales para tomar esta actitud des-emprendedora.

1. LA QUIEBRA

Si tu empresa va a la quiebra porque el negocio no prospera no te emperres en echarlo adelante. A veces las cosas no funcionan o simplemente no están preparadas para nosortos. Para, piensa y cambia de dirección.

2. DESCONTROL

Si te has asociado con otras personas y solo eres responsable de lo malo que pueda suceder porque nada puedes hacer para redirigir el rumbo y tomar el control es un buen momento para decir adiós a esa sociedad. Para, piensa y cambia de dirección.

3. EXCESO DE OPCIONES

No te precipites en la toma de decisiones, especialmente si son muchas las opciones disponibles para poder seguir adelante con tu proyecto. Para, piensa y cambia de dirección.

4. RETIRADA

Una retirada a tiempo es una victoria y ser capaz de abandonar un proyecto por inviabilidad, agotamiento del proyecto o cualquier otro motivo que nos lleve a no poder llevarlo a cabo es también una gran victoria. Debemos ser honestos con nosotros mismos y olvidarnos del proyecto-hijo porque la gran mayoría de los proyectos sucumben a nuestra propia existencia, así que para, piensa y cambia de dirección.

MI CONCLUSIÓN

No tengas miedo al fracaso presente porque forma parte del éxito futuro. Adaptate a las nuevas circunstancias en todo momento y sigue siempre adelante. La segunda oportunidad siempre llega, pero debes estar preparado para recibirla y afrontarla con garantías.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Rellena este campo
Rellena este campo
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.