Y llegó el día…

Emprendedores

Como ya debes saber si has llegado a mi blog o si estás suscrito en mi newsletter es que soy emprendedor nato. Me encanta desarrollar proyectos propios y ajenos con la intención y el afán de hacerlos crecer y evolucionar en el tiempo.

Como buen emprendedor he tenido muchos muchos fracasos. Algunos por falta de madurez en según qué sectores o negocios, otros por errores, otros por elegir mal a los socios o colaboradores pero hasta ahora nunca me había pasado lo que hoy te quiero contar.

Hace algo más de un año empecé con un proyecto apasionante que me ha permitido aprender mucho y rápido (a la fuerza) todo acerca de la publicidad física (imprenta, merchandising, etc.), para mi ha supuesto una herramienta increíble para captar nuevos clientes para mi querida Creaidea al tiempo que iba desarrollando el nuevo negocio al que llamé tras varias vueltas e intentos: Don Publicidad.

Como suelo recomendar registré la marca y monté una tienda online básica que me permitiera realizar los cobros a los clientes. Puse publicidad en radio (EmisorasMusicales.net) y me moví por muchos sitios. Los clientes empezaron a entrar de forma casi sistemática y mi dedicación era casi absoluta. Ese fue mi primer error.

El proyecto era altamente rentable, pero requería dedicación casi absoluta pues yo era el encargado de absolutamente en el proyecto y las veces que pude disponer de un diseñador gráfico los retrasos eran constantes. En este tiempo he aprendido a diseñar tarjetas, flyers, cartas de restaurante o logos en cosa de minutos lo que me ha permitido descubrir un mundo nuevo. Pero debido a mi carácter emprendedor no podía trabajar única y exclusivamente en este proyecto así que empezamos la fase de agobios.

Mi intención inicial era que se convirtiera en un complemento a mi actividad principal en Creaidea, pero en mi afán por diferenciarme de las grandes compañías yo ofrecía algo que ellos ni sueñan poder ofrecer: ATENCIÓN PERSONALIZADA E INSTANTANEA.

Durante muchas semanas estuve altamente estresado debido al exceso de trabajo. No paraban de aprobar presupuestos de Creaidea, no paraban de entrar Whatsapp de Don Publicidad a los que atendía al momento a casi cualquier hora del día y de la noche lo que iba provocando un sentimiento de estrés total. No obstante, no entendía qué me sucedía, pero el agobio iba in crescendo y tuve que pararme a pensar qué sucedía y porqué estaba así.

Tras varios días de analizar mi día a día llegué a una conclusión drástica pero necesaria para conservar mi salud mental, anímica, mi salud y mi familia: debía deshacerme de Don Publicidad, muy a mi pesar. Entre las opciones disponibles me planteé solamente dos:

  1. Cerrar Don Publicidad y tirar todo el trabajo realizado en los últimos meses a la basura.
  2. Vender Don Publicidad y sacar un rendimiento al tiempo que alguien pudiera aprovechar mi trabajo realizado.

Ya puedes imaginar cuál fue la opción elegida, ¿no?. Sí, la 2. Puse en venta Don Publicidad y empecé a moverlo vía WhatsApp entre mis contactos (tengo más de 2300 en mi agenda de móvil)… finalmente apareció la persona interesada.

Con esto puedo anunciar y anuncio que ya no soy responsable de Don Publicidad pues lo he vendido completamente a otra persona que espero sepa aprovechar el trabajo realizado y sacarle más rendimiento todavía del que jugosamente yo le sacaba.

CONCLUSIÓN DE RAFA BORDES

En la vida se deben tomar decisiones y en muchas ocasiones estas decisiones serán duras o muy duras pero es necesario para seguir evolucionando como persona o profesional y ser capaz de encontrar la felicidad.

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